Redes_Sociales

El reciente estudio realizado por la Asociación para la Investigación de los Medios de Comunicación (AIMC) sobre la relación existente entre los usuarios de las redes sociales y los que consumen televisión, manifiesta conclusiones tajantes que, desde luego, modifican el panorama político actual, y la estrategia de comunicación de los partidos políticos.

Según los resultados de la AIMC, el 65% de los internautas consumen en algún momento internet mientras ven la televisión, el 46% de ellos lo hace frecuentemente, y el 54% de forma ocasional. Para esta práctica, la mayoría tiene un dispositivo favorito: el teléfono móvil es el mecanismo más usual, con un 58% de los usuarios. El 26% se decanta por el ordenador portátil o de mesa y sólo el 15% opta por la Tablet.

Si, además de este estudio, se tiene en cuenta que internet gana posiciones año tras año a los medios tradicionales, entre ellos, la televisión; más, el afianzamiento de las redes sociales entre las que Twitter gana por su carácter diferencial que lo define como redistribuidor de información y conversación colectiva con una carga emocional intensa y positiva que ninguna otra red tiene; llegamos a la conclusión de que la comunicación política está en periodo de transición.

Una etapa de cambios que, sin duda, alguna recuerda a episodios como el del famoso debate de Kennedy versus Nixon en 1960, en el que la revolución de la pequeña pantalla estaba implantada ya en gran parte de los hogares del pueblo americano, que ni más ni menos dieron el triunfo al joven John F. Kennedy, que tuvo en cuenta los entresijos de la televisión, como el concepto del maquillaje; frente a un Nixon que concibe este medio de comunicación como un canal más, sin atenerse a sus exclusivas particularidades y que fue el ganador para todos aquellos que siguieron el debate por la radio.

Similar a este gran acontecimiento del siglo pasado, ocurre lo mismo en la actualidad. Tras analizar las diferentes maniobras comunicacionales de este último año electoral español y europeo, se percibe, pues, que internet y, por supuesto, las redes sociales, son el nuevo canal para el político.

La nueva era digital obliga a que el político no sólo cuente con ancestrales técnicas como el cártel, el apretón de manos, y el debate televisivo; también debe crear sus respectivos perfiles en la red que faciliten a los usuarios poder conocer, proponer y conectar con el cabeza de lista en cuestión.

Además, como preámbulo del estudio de AIMC, el líder también debe ser consciente de que la publicidad y el espacio político, es doble; es decir, tanto la televisión como internet son los canales protagonistas de la comunicación, y, por tanto, debe tenerlos presentes por igual, aunque aplicando sus distintos cometidos.

Los últimos rankings y estudios internacionales en comunicación evidencian un claro incremento de la presencia de internautas, frente a un descenso cada vez más notorio de los televidentes. ¡La transición virtual está en proceso!, por lo que no cabe la menor duda de que el político debe afilar colmillos, y adentrarse con mayor ímpetu en el maravilloso mundo de la comunicación estratégica de la red.