Bipartidismo

La irrupción en España de nuevos partidos políticos desencadena un nuevo escenario en la estrategia política actual. Tras conocer los resultados electorales de las pasadas elecciones autonómicas y municipales del mes de mayo, parece evidente, que el bipartidismo dice adiós en la política española.

Podemos y Ciudadanos irrumpen en un contexto, donde hasta el momento la batalla era disputada entre populares y socialistas y, en un segundo orden, Izquierda Unida y UPyD. Estos seis partidos han ocupado el prime time en los medios de comunicación durante la campaña electoral a las autonómicas.

Los dos grandes partidos del país: populares y socialistas, han puesto todo su empeño por un lavado de cara. Quizá, hasta el último momento no han sido del todo conscientes de la alta presencia de las dos nuevas fuerzas que se adentraban en el contexto político actual, y, en este sentido, no han sabido reaccionar a tiempo, ni asegurar un buen resultado electoral.

Es cierto que el Partido Popular (PP) se configuró como el ganador de las elecciones con el 27 por ciento de los votos, pero también lo es que se ha dejado en el camino una gran cuota del poder local y autonómico, con casi dos millones y medio de votos menos que en los comicios autonómicos de 2011, que suponen diez puntos de diferencia frente a los resultados anteriores.

Pero la decepción del resultado del Partido Popular y la sensación de derrota electoral viene dada porque se comparaba con su techo electoral de 2011, donde obtuvo ocho mayorías absolutas en Comunidades Autónomas y que, en el ámbito municipal, alcanzaba las 3.300 mayorías absolutas, de las que ha perdido 500, entre las que se encuentran una treintena de capitales de provincia.

Mientras, en el otro lado de la balanza, el Partido Socialista (PSOE) ha considerado su resultado con efectos triunfalistas, a pesar, no sólo, de haber perdido 673.000 votantes, sino que también fue incapaz de apropiarse de los votantes descontentos que perdió el PP. En concreto, ha pasado de 6.276.000 votantes en las elecciones autonómicas de 2011 a 5.603.000 votos en los pasados comicios del mes de mayo. De esta manera, el único síntoma que puede explicar la euforia del PSOE sería la de volver a tocar poder y formar gobierno en gran parte de las autonomías españolas, siempre y cuando pactara con los partidos de extrema izquierda o partidos bisagra.

Por su parte, Izquierda Unida y UPyD han luchado por salvaguardar sus cuotas. Sin embargo, este sacrificio ha servido de poco: por un lado, Izquierda Unida obtenía un nefasto resultado tras perder un gran número de representantes; mientras, UPyD no consiguió ningún escaño en estas elecciones.

Sin duda alguna, los dos grandes protagonistas de este encuentro electoral han sido Podemos y Ciudadanos. Dos nuevos partidos políticos que han visto como su número de votantes se ha triplicado en cuestión de meses. Su nueva faceta ha causado estupor entre la sociedad española que pide a gritos un cambio.

De este modo, se configura un nuevo mapa político donde ahora, residen más de dos.