Resultado Electoral

Gran coincidencia la vivida en las recientemente celebradas elecciones británicas y polacas, unos comicios celebrados con tres días de diferencia. Cada una con sus particularidades, pero ambas, bajo el paraguas de la incertidumbre electoral en torno a los barómetros de investigación sociológica del voto.

En Polonia, a escasas horas del domingo en la noche, a pie de urna, los resultados de las encuestas daban por ganador al actual jefe de Estado, Bronislaw Komorowski. Sin embargo, un vuelco inesperado daba el triunfo al candidato ultranacionalista, Andrzej Duda, con dos puntos por encima de su adversario mayor. El resultado del voto escrutado circunscribía un 34 por ciento frente a un 32 por ciento.

Es cierto que este resultado no es decisivo, puesto que ambos deberán pasar a una segunda vuelta el 24 de mayo, pero sí es interesante analizar este repentino cambio, escasas horas después de que la prensa polaca diera el triunfo al partido de Bronislaw Komorowski.

No obstante, sólo tres días antes, en Reino Unido sí sucedía un hecho similar en las elecciones generales y, quizá, aún más llamativo. La aplastante mayoría absoluta que obtuvo el Partido Conservador de David Cameron poco tenía que ver con los sondeos que otorgaban un reñido empate entre laboristas y conservadores, nada similar al triunfo tan abrumador como el conseguido por el partido de la derecha británica.

Durante meses, se dio por hecho que los comicios confluirían en complejas negociaciones, puesto que las encuestas y estudios sociológicos pronosticaban un resultado muy ajustado con los laboristas. Pero, todo se colapsó cuando apenas minutos después del cierre de los colegios, se divulgó el primer sondeo a pie de urna, que daba este “incongruente” resultado post electoral.

Tan pronto como pasaron las horas, los laboristas tachaban el sondeo de erróneo, mientras el British Polling Council, la asociación que agrupa a las empresas demoscópicas en el país, abría una investigación sobre los métodos que se emplearon para diagnosticar la intención de voto.

Se trata de un gran varapalo para estas compañías que no es la primera vez que sucede. EN 1992, los sondeos pronosticaron la victoria de los laboristas. Sin embargo, los resultados fueron muy distintos. Ganaron los conservadores superando en 9 puntos las estimaciones.

Y es que es cierto que determinar y anticipar el resultado electoral en Reino Unido es especialmente complicado ya que el sistema británico está dividido en el país en 650 circunscripciones, y cada una de éstas elige a un diputado y descarta al resto de los candidatos. Por consiguiente, el voto oculto o incluso errores en las bases de datos, son la baza que han utilizado algunas empresas del sector para argumentar este fallo de medición. Asimismo, la preocupación de algunas compañías de prestigio no tardó en llegar, mientras que otras, prefirieron alegar la aparición de los denominados conservadores indecisos que, hasta el día del plebiscito, no se habrían pronunciado: ‘los tories tímidos’.

De momento, tan sólo queda esperar. Como se mencionó anteriormente, todas las empresas del sector aúnan responsabilidades, y llevarán a cabo una investigación, al frente del Consejo de Encuestas Británico y la Sociedad de Estudios de Mercado, con el fin de dar explicación sobre el error de dichas predicciones.

Es cierto, que no es la primera vez que ocurren casos como éstos, pero, qué coincidencia tan grande, que ambas ocurran en fechas tan cercanas. En Polonia, la segunda vuelta electoral lo dirá todo. Mientras tanto, en Reino Unido la investigación pertinente será la encargada de esclarecer las causas del suceso.