Gloria

 

Gloria Ostos

Socia OstosSola

España ha cerrado un mes de octubre totalmente convulso en el área política, un mes de exaltación de las crisis y de las crisis de comunicación. El primer caso conocido de contagio del virus ébola fuera de África y una Ministra de Sanidad cuasi desaparecida; los casos de corrupción diseminados por todo el mapa, con 141 imputados –muchos, muy conocidos- en un solo mes, y el pulso soberanista en Cataluña, han sido los temas clave, en un mes en el que también se celebró la primera Fiesta Nacional del reinado de Felipe VI.

Sin embargo, el mes “horribilis” no se ha acabado ahí y parece que noviembre va a la zaga. El pasado miércoles, 5, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicó los datos del barómetro de octubre, donde se confirma el ascenso de PODEMOS, la cada vez menos nueva fuerza política. PODEMOS (17,6 %) es el partido que gana en intención de voto directo –resultado de las entrevistas-, por delante de PSOE (14,3 %) y de PP (11,7 %). Tras aplicar las proyecciones que desarrollan los especialistas del CIS, sin embargo, el resultado varía notablemente, obteniendo el PP un 27,5 %, el PSOE, un 23,9 % y PODEMOS, un 22,5 %.

Pero ¿qué pasa con el fenómeno Podemos?
Podemos, ideológicamente, está posicionado a la extrema izquierda, más a la izquierda que el sucesor del partido comunista de España, que es Izquierda Unida, cuando España, hace ahora tres años, en noviembre de 2011, eligió por mayoría absoluta a Mariano Rajoy, líder del partido de centroderecha en España. El 42,3% de los ciudadanos piensa que el mayor problema de España es la corrupción, sólo superado por el problema del empleo.

Pablo Iglesias ha pasado de responsable político del partido PODEMOS, a confiarle el liderazgo de la voz de la crispación y la opción para la regeneración política en España. Según los resultados de la encuesta del CIS, él representa la voz de parte de la ciudadanía más crispada que quiere gritar “basta ya”, cuando parece que la clase política en general ha llegado al techo tolerable de corrupción, de incompetencia, de irresponsabilidad y de alejamiento del servicio que deben prestar a la ciudadanía.

Las detenciones siguen, en esta misma semana. En la operación “enredadera”, se detuvieron 32 funcionarios, empleados de empresa, por casos de amaños de contratos públicos, y, lamentablemente, hasta llegar a las próximas elecciones municipales y autonómicas y a las elecciones generales, habrá nuevas detenciones.

El análisis positivo es que el Estado de Derecho funciona, funciona de forma lenta. Necesitamos una reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, pero sí podemos decir que no hay impunidad en España.

Pero el aspecto más preocupante, es que la ciudadanía sospecha que todos son lo mismo, que política y, más en concreto, los partidos políticos y los políticos son igual a corrupción, dado que la corrupción es transversal y afecta no solo a todo el abanico político, sino que también alcanza a la sociedad civil, empresarios, funcionarios de medio nivel, directivos de la patronal y de los sindicatos. Vamos a una sociedad descreída, desconfiada, y desilusionada.

Durante tantos años de crisis, de recortes y de paro, en un ambiente de orfandad de ideología, de falta de credibilidad en los partidos políticos o instituciones, y de falta de liderazgos morales sólidos, hoy la ciudadanía más que nunca necesita creer, necesita confiar, necesita tener esperanza en un líder.

Podemos, el éxito de PENSAR
Lo que está claro es que el éxito de Podemos es haber pensado. ¿Qué quiero decir con que el éxito es pensar? No es baladí que los líderes de Podemos, Pablo Iglesias, y el ideólogo, Juan Carlos Monedero, son profesores de Ciencia Política que han desarrollado durante años un pensamiento crítico, han investigado sobre realidades y han asesorado a países altamente ideologizados como Venezuela y Ecuador. Ellos, a falta de nuevos planteamientos filosóficos, han querido evolucionar los viejos paradigmas ideológicos del liberalismo y socialismo del siglo pasado, y han pensado una nueva ideología, que ellos mismos definen como el “correísmo”. “El correísmo tiene una perspectiva más ciudadanista; lo que hay que hacer es reconstruir ciudadanía, no es tanto el socialismo del siglo XXI como tal… reconstruir unos derechos, a partir del propio empoderamiento de la ciudadanía que tiene que reformular el sistema de representación y de fiscalización de los poderes públicos para reorientar el proyecto del país”.

Ante este planteamiento general de empoderar a la ciudadanía, nadie puede oponerse y, además, responde al cambio y aglutina el voto del desahogo ciudadano frente a la “casta política” que hoy está involucrada en casos graves de corrupción, en una situación en la que una gran parte de los españoles ha sufrido severamente un empobrecimiento por la crisis económica y el desempleo.

Y, desde ese planteamiento ideológico, PODEMOS plantea un programa de medidas que contiene antiguas demandas sindicales como jubilación a los 60 años y jornadas de 35 horas, o demandas sociales razonables de imponer un IVA súper reducido para bienes básicos, que combina con otros planteamientos totalmente populistas como el impago de la deuda, eliminación de las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla, o la despenalización de la ocupación por parte de familias o personas en situación de vulnerabilidad o sin techo de viviendas vacías.

Realmente, creo que, si los dos grandes partidos, PP y PSOE, además de aspirar a gobernar municipios, comunidades, España y su propio partido, no se paran a pensar su propuesta ideológica sobre la cosmovisión que tienen del hombre, de España, del mundo, de la política, de la economía, y de la sociedad, y la comunican de forma clara y eficaz a la ciudadanía, los otros partidos: nacionalistas radicales independentistas y los que piensen nuevos conceptos ideológicos y lo comuniquen mejor pueden atraer la mayoría de voluntades para gobernar o para establecerse como partidos ancla para la gobernabilidad.